“Lo esencial primero; lo demás, si corresponde.”

En los últimos años, el uso de suplementos —vitaminas, minerales, colágeno, omega-3, magnesio, entre otros— se ha incorporado a la rutina diaria de muchas personas. De la mano de esta tendencia surge una pregunta central: ¿cuál es su verdadera necesidad? Me propuse elaborar una serie de publicaciones destinadas a analizar, con base científica, la utilidad de estos suplementos en adultos, identificando en qué casos pueden resultar beneficiosos y cuándo es suficiente mantener hábitos fundamentales, como una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física 🏃‍♂️.

Con el fin de ofrecer un marco claro para la lectura, considero necesario comenzar por una reflexión general ⚖️ sobre el valor proporcional que distintas intervenciones tienen en la salud y la longevidad. En esta primera parte se revisarán hábitos cuyo impacto está firmemente respaldado por la evidencia —como la actividad física regular, la alimentación saludable y otros factores que han demostrado prolongar la vida y reducir el riesgo de enfermedad—, con el propósito de comprender su peso relativo frente a intervenciones de menor alcance, entre ellas los suplementos.

A partir de ese contexto general, la lectura avanzará hacia el análisis específico de distintos grupos de suplementos, evaluando su utilidad real, en qué situaciones pueden ser beneficiosos y cuándo no aportan efectos clínicamente relevantes. La intención es que el lector cuente con un marco conceptual sólido que le permita interpretar adecuadamente los datos y tomar decisiones informadas, sin depender del marketing ni de mensajes confusos. 💡

🧭 El principio de Pareto en salud y longevidad

El principio de Pareto propone que el 80 % de los resultados proviene del 20 % de las causas. En el campo de la salud, este enfoque resulta especialmente útil porque permite identificar qué intervenciones generan la mayor parte de los beneficios reales, evitando dispersarse entre medidas de impacto marginal. En este capítulo lo aplicamos a la longevidad dado que la evidencia de los grandes estudios poblacionales muestra que un conjunto reducido de hábitos consistentes y de alto impacto explica la mayoría de los años de vida ganados y de la reducción en enfermedades crónicas, mientras que muchas otras intervenciones aportan beneficios modestos, inciertos o difíciles de reproducir.

Los grandes estudios de cohortes (Harvard, EPIC, Nurses’ Health Study, Adventist Health Study, entre otros) muestran de manera consistente que cinco hábitos esenciales explican una proporción considerable de las diferencias en esperanza de vida entre las poblaciones más y menos saludables.

📊 Principales determinantes conductuales de longevidad¹

🧭 Hábito⏳ Aumento de esperanza de vida💪 Contribución al efecto total
🚶‍♀️ Actividad física regular (≥150 min/sem)+2–4 años~25–30 %
🥗 Alimentación saludable (patrón mediterráneo o DASH)+2–4 años~25–30 %
🚭 No fumar+4–8 años~25–30 %
⚖️ Peso corporal saludable (IMC 20–25)+1–3 años~10–15 %
🍷 Consumo moderado o nulo de alcohol+0.5–1.5 años~5–10 %

¹ Estimaciones basadas en resultados consolidados de grandes cohortes de larga duración (Nurses’ Health Study, Health Professionals Follow-up Study, EPIC y Adventist Health Study). Los valores pueden variar entre poblaciones y metodologías.

💪 Los “grandes rendimientos” del 20 %

Estos hábitos de alto valor clínico conforman el núcleo de una vida más larga y saludable. A partir de aquí se vuelve más fácil dimensionar el lugar que ocupan otras intervenciones —entre ellas ciertos suplementos— y entender que su utilidad depende siempre de este contexto.

💊 Intervenciones de impacto acotado: evidencia aún limitada

Paralelamente, el creciente interés por la ciencia del envejecimiento ha dado lugar a una amplia oferta de estrategias que prometen prolongar la vida u “optimizar” distintas funciones biológicas. Sin embargo, una parte 🧩considerable de estas intervenciones —que incluye desde suplementos antioxidantes hasta protocolos de ayuno o terapias bioquímicas emergentes— presenta efectos modestos, variables o difíciles de reproducir.

Muchas poseen fundamentos biológicos plausibles, pero su efecto clínico 🔍, cuando existe, es limitado o altamente dependiente del contexto individual. La calidad y consistencia de la evidencia aún no permite atribuirles un impacto significativo en términos de supervivencia o de salud mantenida. En muchos casos, sus beneficios potenciales dependen de condiciones muy específicas —como deficiencias previas, características particulares de la población, dosis o duración del uso— y, aunque ciertos resultados experimentales son prometedores, la evidencia disponible todavía no demuestra de manera consistente un impacto robusto en años de vida o en salud sostenida a largo plazo.

🎯 La idea central: “En la actualidad, los suplementos y los llamados biohacks ocupan gran parte de la conversación moderna sobre longevidad, pero, desde una perspectiva cercana al principio de Pareto, probablemente contribuyan solo a una fracción menor de los resultados reales.”

📈 Un Pareto aplicado a la longevidad

El gráfico presenta una representación conceptual del Principio de Pareto aplicado a la longevidad, basada en tendencias observadas en grandes cohortes y revisiones epidemiológicas. La visualización destaca cómo un grupo reducido de intervenciones fundamentalesactividad física regular 🏃‍♂️, alimentación saludable 🥗 y no fumar 🚭concentra la mayor proporción del impacto positivo sobre la salud y los años de vida ganados.

A medida que se incorporan intervenciones con efectos más modestos o dependientes del contexto —como los suplementos nutricionales 💊—, la contribución relativa disminuye, permitiendo que la curva acumulada alcance el 100 %.

Este gráfico no pretende asignar valores exactos, sino ilustrar de manera clara la desigual distribución del impacto: unas pocas acciones de alta calidad explican la mayor parte de los beneficios observados en longevidad, mientras que numerosas intervenciones adicionales aportan efectos menores, marginales o no demostrados en términos de salud a largo plazo.

Esto no implica que estas intervenciones de menor impacto carezcan de utilidad, sino que su beneficio depende de que los hábitos esenciales estén razonablemente optimizados.

⚖️ Entre lo esencial y lo accesorio

Mientras la evidencia científica muestra que unos pocos hábitosrealizar actividad física con regularidad, alimentarse bien, dormir adecuadamente, mantener un peso saludable y no fumarexplican gran parte de los beneficios en salud y longevidad, la realidad cotidiana evidencia otra tendencia: la creciente promoción y consumo de suplementos 💊. En muchos países, más del 50 % de los adultos utiliza estos productos a diario, con un aumento sostenido también en Argentina, especialmente entre los 40 y 65 años.

Este crecimiento responde a múltiples factores —ritmo de vida acelerado ⏱️, cansancio persistente 😮‍💨, percepción de “prevención natural”—, pero convive con una brecha entre la percepción popular, la información difundida en redes y la evidencia científica 📚, que no siempre avanzan con el mismo rigor. Así, la búsqueda de bienestar puede derivar en un uso excesivo de productos y en dudas sobre qué es realmente relevante.

En cualquier caso, los suplementos deben entenderse como complementos y no sustitutos, idealmente bajo la orientación del médico de cabecera o profesional de confianza, quien puede evaluar pertinencia, necesidades y riesgos individuales.

🧪 Suplementos y evidencia: la importancia de los estudios científicos

La mayoría de los suplementos prometen mejoras en salud, rendimiento o composición corporal, pero no todos cuentan con pruebas sólidas que respalden estas afirmaciones. Los ensayos clínicos de alta calidadbien diseñados, controlados y con análisis rigurosos— permiten saber si un suplemento realmente funciona y, algo igual de importante, en qué dosis lo hace.

Sin datos objetivos, es difícil distinguir un efecto real de una simple opinión, una impresión personal o una estrategia de marketing, lo que deja al usuario sin una base confiable para decidir. Además, estos ensayos ayudan a identificar posibles efectos adversos a dosis habituales. En definitiva, la evidencia clínica robusta no solo distingue lo eficaz de lo que no lo es, sino que también define la dosis adecuada para obtener beneficios reales de forma segura.

🔍 ¿Y qué pasa con los suplementos que todavía no tienen estudios?

Es cierto que este criterio puede dejar afuera a productos que podrían ser útiles, pero el respaldo clínico sigue siendo la opción más segura para el público general. Sin esa exigencia, cualquier empresa podría prometer beneficios sin demostrar eficacia ni evaluar efectos adversos, lo que abriría la puerta a productos ineficaces o incluso dañinos, que tardarían años en detectarse y regularse.

La evidencia bien hecha no solo asegura que un suplemento “funcione”, sino que también permite conocer sus límites, riesgos y condiciones de uso antes de que llegue masivamente al mercado

📘 De los hábitos esenciales a los suplementos proteicos

En este contexto, resulta interesante detenerse en uno de los grupos de suplementos más populares: las proteínas y los aminoácidos. Su promesa es amplia —mejorar la recuperación muscular, favorecer la hipertrofia muscular (aumento del tamaño y volumen del músculo), contribuir al mantenimiento de la masa magra y potenciar el rendimiento físico—, pero no siempre su uso está justificado. Tras revisar el panorama general del consumo creciente de suplementos y su impacto real en la salud, vale la pena analizar qué dice la evidencia científica sobre este tipo particular de productos: cuándo pueden ser útiles y cuándo una alimentación equilibrada es suficiente para cubrir las necesidades diarias de proteína.

💪 Efecto del suplemento sobre masa y fuerza muscular

La evidencia disponible, basada en revisiones que integran numerosos ensayos clínicos en adultos sanos, muestra de manera consistente que la suplementación con proteínas completas o aminoácidos esenciales puede aportar una diferencia adicional en la ganancia de masa magra cuando se combina con entrenamiento de fuerza. En el conjunto de estos estudios —que abarcan protocolos de 8 a 12 semanas y también intervenciones de mayor duración, con poblaciones que en total reúnen a miles de participantes— las mejoras observadas suelen ubicarse dentro de un rango modesto pero medible 📈, que va desde incrementos cercanos a 200–300 gramos hasta diferencias algo mayores, cercanas al medio kilo, según la duración del protocolo, la ingesta proteica de base y las características de los participantes.

Un punto relevante de esta literatura es que el beneficio no proviene del suplemento en sí mismo, sino del aporte total de proteínas alcanzado a lo largo del día. La suplementación resulta útil cuando la alimentación no llega a cubrir los requerimientos diarios recomendados —habitualmente situados entre 1,2 y 1,6 g/kg/día en adultos que realizan entrenamiento de fuerza—, pero no ofrece ventajas adicionales cuando la ingesta habitual ya se encuentra dentro de ese rango. En otras palabras, el suplemento actúa como un recurso práctico 🥤 para completar el total necesario, no como un agente con efectos propios sobre la hipertrofia.

Para dimensionar estos valores, es importante recordar que la ganancia de masa muscular en adultos es un proceso gradual. Incluso en programas bien diseñados, las mejoras habituales suelen ubicarse entre 1 y 2 kilos de masa magra a lo largo de 3 a 6 meses 💪 en adultos sanos sin uso de anabólicos, especialmente en etapas iniciales de entrenamiento. Además, fuera de las condiciones estrictamente controladas de los ensayos, el crecimiento muscular depende de múltiples variables: la calidad y regularidad del entrenamiento, la ingesta total de proteína y energía, el descanso 😴, el estrés, la edad, la hidratación 💧, los antecedentes de actividad física y la genética. En este contexto, una diferencia adicional de 200 a 500 gramos en 8 a 12 semanas ⏱️ resulta coherente con la fisiología del entrenamiento, siempre que la ingesta proteica inicial sea insuficiente.

Finalmente, es importante señalar que estas ganancias no se reproducen de manera lineal con el paso del tiempo. A medida que la persona se acerca a su techo fisiológico, las tasas de progreso disminuyen y requieren estímulos más específicos y progresivos para sostener la hipertrofia.

📌 Puntos clave para recordar

✔️ El beneficio observado no proviene del suplemento en sí, sino de alcanzar una ingesta total diaria de proteínas dentro del rango adecuado.
✔️ La suplementación es útil cuando la dieta no llega a cubrir entre 1,2 y 1,6 g/kg/día, en especial en adultos que entrenan fuerza.
✔️ En personas que realizan principalmente actividad aeróbica (running, ciclismo, natación), la suplementación con proteínas o aminoácidos no ha demostrado mejorar de forma consistente el VO₂max (capacidad aeróbica) ni el rendimiento aeróbico puro, salvo en casos de ingesta proteica insuficiente.
✔️ En los ensayos clínicos, el aporte adicional de proteína se asocia con diferencias modestas pero medibles de 200–500 g de masa magra en 8–12 semanas.
✔️ En condiciones habituales, la ganancia muscular total suele ubicarse entre 1 y 2 kg en 3 a 6 meses, aun con programas bien planificados.
✔️ La hipertrofia está influida por múltiples factores: calidad del entrenamiento, constancia, ingesta energética total, sueño, estrés, hidratación, edad y genética.
✔️ La progresión no es lineal: las tasas de ganancia disminuyen con el tiempo conforme la persona se aproxima a su techo fisiológico.
✔️ La suplementación es una herramienta práctica para completar la dieta cuando existe un déficit, pero no aporta beneficios adicionales cuando la ingesta proteica ya es suficiente.

🎯 Idea central: El suplemento proteico no tiene efectos mágicos: funciona como una herramienta de comodidad o completado de la dieta. Si la alimentación está bien armada y existe entrenamiento de fuerza, el aporte adicional es, en el mejor de los casos, modesto.

🥗 Cubrir los requerimientos: puede ser más fácil de lo que parece

A menudo se asume que llegar a los valores recomendados de proteína diaria es complicado, pero en realidad no lo es. Alcanzar un aporte adecuado de proteína mediante la dieta habitual es perfectamente posible si se planifica la distribución diaria. Una persona de 70 kg que busque ingerir alrededor de 1,1 g/kg/día puede lograrlo combinando, por ejemplo, un desayuno con yogur y avena (≈20 g), un almuerzo con pollo o legumbres (≈30 g), una merienda con lácteos (≈10–15 g) y una cena con pescado, tofu o huevos (≈25–30 g). Este patrón alimentario no solo cubre las necesidades diarias, sino que también favorece la síntesis muscular sostenida gracias a la presencia regular de aminoácidos en sangre durante todo el día.

👉 No se trata aquí de ofrecer un plan de alimentación puntual, sino de mostrar ejemplos orientativos que sirvan como referencia objetiva para entender cuánta proteína puede aportar una dieta equilibrada en la práctica.

💊 Suplementos proteicos vs. suplementos de aminoácidos: ¿son lo mismo?

Dentro del amplio universo de suplementos relacionados con la masa muscular existen dos categorías principales: los suplementos proteicos y los suplementos de aminoácidos. Los primeros —como el whey, la caseína o las proteínas vegetales— aportan proteínas completas, es decir, cadenas de aminoácidos que el cuerpo digiere y utiliza para la síntesis muscular del mismo modo que lo haría con los alimentos. Los segundos, en cambio, concentran aminoácidos aislados o combinados, como los BCAA (leucina, isoleucina y valina) o la leucina pura, con la idea de “estimular” directamente la síntesis de músculo.

Aunque ambos grupos se comercializan con objetivos similares, su mecanismo, su utilidad real y la evidencia que los respalda son distintos, y vale la pena analizarlos por separado para entender cuándo pueden aportar algo y cuándo no suman beneficios por encima de una alimentación adecuada.

🥤 Suplementos proteicos: ¿qué son y para quién pueden ser útiles?

Los suplementos proteicos —como el suero de leche (whey), la caseína o las proteínas vegetales en polvo— están diseñados para aportar una dosis concentrada de proteína de alta calidad de forma rápida y práctica. En términos metabólicos, el cuerpo los procesa igual que a las proteínas provenientes de los alimentos: se digieren, se absorben y se utilizan como “ladrillos” para reparar y construir tejido muscular.

Por eso, su utilidad no depende de que sean “superiores” a la comida, sino de si ayudan a alcanzar la cantidad de proteína diaria en personas que no llegan a cubrirla con la dieta. Su principal aporte está en los casos prácticos: poco apetito, falta de tiempo, dietas restrictivas o mayores requerimientos por entrenamiento intenso.

🥛 Whey, caseína y proteínas vegetales: ¿qué las distingue?

No todos los suplementos proteicos funcionan igual. El whey (suero de leche) es la opción más utilizada por su rápida digestión y su alta concentración de leucina, el aminoácido clave para activar la síntesis muscular. La caseína, también derivada de la leche, se absorbe más lentamente y suele recomendarse en momentos prolongados sin ingesta, como antes de dormir, aunque sus beneficios prácticos no difieren significativamente del whey en la mayoría de las personas.

Las proteínas vegetales —como soja, arveja o mezclas combinadas— ofrecen una alternativa válida para quienes no consumen lácteos; si bien algunas tienen menor contenido de leucina o digestibilidad más baja, las formulaciones actuales compensan estas diferencias aumentando la concentración por porción o combinando fuentes. En la práctica, todas pueden contribuir al aporte proteico diario: la elección depende más de la tolerancia, las preferencias y el estilo de vida que de diferencias sustanciales en resultados.

🧬 Aminoácidos: ¿qué son, cómo funcionan y qué dice la evidencia?

Dentro de los suplementos vinculados al crecimiento muscular, los aminoácidos ocupan un lugar particular porque se presentan como una versión “más específica” que la proteína en polvo. Los más comunes son los BCAA (leucina, isoleucina y valina), la leucina aislada y los EAA (aminoácidos esenciales). Su fundamento radica en que la leucina actúa como el principal gatillo molecular 🧬 que inicia la síntesis de nueva proteína muscular. Sin embargo, los estudios de mayor calidad muestran que este estímulo por sí solo no es suficiente si no hay un aporte completo de aminoácidos, ya sea mediante alimentos o proteína total. A su vez, aunque los BCAA pueden aumentar transitoriamente la señalización anabólica, no mejoran de manera consistente la fuerza, la masa muscular ni la recuperación cuando la ingesta proteica diaria ya es adecuada. Incluso los EAA —la versión más completa dentro del grupo— muestran beneficios modestos, comparables a simplemente consumir una porción de proteína de calidad.

En adultos de 40–65 años físicamente activos, la evidencia es clara: los suplementos de aminoácidos no superan al aporte proteico total, y rara vez ofrecen ventajas prácticas por encima de una alimentación bien distribuida.

Los ensayos que comparan directamente suplementos de proteína completa con aminoácidos esenciales muestran, en general, que ninguno de los dos grupos es claramente superior cuando se alcanza una ingesta adecuada de proteína total. En algunos estudios agudos (evaluaciones de corto plazo que miden respuestas inmediatas, como la activación de la sínttesis proteica en las horas posteriores a la ingesta), las mezclas de aminoácidos pueden igualar o potenciar la respuesta anabólica de dosis pequeñas de proteína y, en contextos muy específicos (como obesidad severa con dietas muy hipocalóricas), ciertas formulaciones de EAA parecen preservar mejor la masa muscular. Sin embargo, para la mayoría de los adultos de 40–65 años con acceso a una alimentación suficiente, la evidencia sugiere que lo determinante sigue siendo la cantidad total de proteína y la presencia de entrenamiento de fuerza, más que el uso de aminoácidos aislados.

Aunque algunos divulgadores sostienen que los aminoácidos esenciales son superiores por su absorción rápida o por estimular la síntesis proteica de manera más inmediata, la evidencia a largo plazo no respalda esa afirmación. Los estudios en adultos sanos muestran que la proteína completa —a través de alimentos o suplementos— es igual o más efectiva para mejorar la masa magra y la fuerza. El factor determinante es alcanzar la ingesta total recomendada, no el tipo de suplemento.

🛡️ Seguridad de los suplementos proteicos

La evidencia científica disponible indica que los suplementos proteicos —como el suero de leche (whey), la caseína o las proteínas vegetales— son seguros para la mayoría de los adultos sanos cuando se consumen en dosis habituales y como complemento de una dieta equilibrada. Los ensayos clínicos y metaanálisis en adultos jóvenes y mayores muestran que ingestas totales de proteína de hasta 1,6–2,2 g/kg/día no se asocian con alteraciones en la función renal, hepática ni en parámetros metabólicos cuando la función renal es normal. Estudios controlados a largo plazo tampoco evidencian efectos adversos clínicamente relevantes vinculados al uso de whey, caseína o mezclas vegetales, incluso en programas de entrenamiento de fuerza intensivo. En adultos mayores, el uso de suplementos proteicos se considera seguro y, en contextos de fragilidad o baja ingesta dietaria, puede contribuir favorablemente al mantenimiento de la masa magra sin incrementar riesgos metabólicos. Las autoridades regulatorias y guías clínicas coinciden en que el aspecto más importante no es el suplemento en sí, sino evitar exceder la ingesta total recomendada, asegurar una adecuada hidratación y descartar enfermedades renales preexistentes. En síntesis, en personas sanas, los suplementos proteicos presentan un perfil de seguridad bien establecido, siempre que se utilicen en cantidades apropiadas y dentro de un plan nutricional adecuado.

Conclusión

La evidencia muestra que, en la mayoría de los adultos sanos, la alimentación equilibrada, el entrenamiento adecuado, el descanso y la constancia continúan siendo los pilares principales para preservar la masa muscular, sostener el rendimiento y acompañar un envejecimiento activo. No obstante, tal como se desarrolla a lo largo de este capítulo, los suplementos a base de proteínas pueden tener un lugar en la rutina de algunas personas, dependiendo de sus necesidades y características individuales. Contar con información de calidad permite comprender con claridad cuál es su función dentro de un estilo de vida saludable y, en definitiva, tomar decisiones verdaderamente informadas.

Finalmente, es importante recordar que cada persona es única: las necesidades nutricionales, los objetivos de entrenamiento, el estado de salud y las condiciones de vida varían entre individuos. Este capítulo ofrece una síntesis general basada en evidencia científica, pero la decisión de iniciar un suplemento debe conversarse con el médico de cabecera, quien podrá evaluar el punto de partida, identificar riesgos o interacciones y orientar la opción más segura y adecuada para cada caso.

Referencias

Actividad física, longevidad y hábitos esenciales

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Proteína vegetal vs animal

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Sueño y salud

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Medicamentos para bajar de peso (semaglutida)

Rubino, D. M., et al. (2022). Semaglutida y composición corporal. Obesity.

Seguridad

Morton, R. W., et al. (2018). A systematic review, meta-analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training–induced gains in muscle mass and strength. British Journal of Sports Medicine.

Devries, M. C., & Phillips, S. M. (2018). Supplemental protein in support of muscle mass and health: advantage whey. Journal of Food Science.

Cermak, N. M., et al. (2012). Protein supplementation augments the adaptive response of skeletal muscle to resistance-type exercise training: a meta-analysis. American Journal of Clinical Nutrition.

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24 respuestas a «¿Sirven los suplementos de proteína? Cuándo son útiles y cuándo no»

  1. Avatar de Camila M
    Camila M

    Muy buena la nueva publicación.
    Me gustaría leer sobre la terapia de exposición al frío del estilo cold plunge.

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Muchas gracias. Lo tendré en cuenta para próximas publicaciones.

  2. Avatar de Ana maria
    Ana maria

    Excelente publicación , para dar claridad sobre el uso de los suplementos !muchas gracias!

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Muchas gracias. El objetivo de esta publicación es ordenar y dar claridad a la información disponible, diferenciando datos respaldados por evidencia científica de interpretaciones más especulativas.

  3. Avatar de Rodriguez Gabriela
    Rodriguez Gabriela

    Gracias por la excelente presentación
    Muy claro !!!

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Gracias por leer y comentar, me alegra que haya sido claro.

  4. Avatar de Alejandra
    Alejandra

    Excelente artículo! Gracias súper claro 👏👏

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Gracias por el comentario. Me alegra que haya sido claro.

  5. Avatar de juancho
    juancho

    Justo estaba arrancando con el tema aminoacidos …

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Es un tema muy interesante. Seguramente también te va a resultar útil el que viene.

  6. Avatar de profoundlywisef93b8c8a0d
    profoundlywisef93b8c8a0d

    Excelente!

    1. Avatar de Lidia sarotto
      Lidia sarotto

      Muy claro el artículo !!!! Hay mucha desinformación al respecto .

      1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

        Gracias, coincido. Por eso el objetivo es ordenar y aclarar la información disponible.

  7. Avatar de eugenio pandiani
    eugenio pandiani

    Muy bueno marcelo, muy interesante!!

  8. Avatar de softlypaper655c207870
    softlypaper655c207870

    Excelente Marcelo! Gracias

  9. Avatar de witchwisec3bb21ae0e
    witchwisec3bb21ae0e

    Gran artículo! Claro, preciso, con fundamento científico, información de calidad. Gracias Dr!

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Muchas gracias. La idea es justamente ofrecer información clara y basada en evidencia.

  10. […] y dependientes del contexto— es el mismo que guía los Capítulos I (Actividad física), II (Suplementos) y III (Creatina) de Editorial […]

  11. Avatar de ecstatica58fd40d65
    ecstatica58fd40d65

    Información clara, concisa con respaldo científico y de fácil lectura. Muchas gracias.

    1. Avatar de Marcelo Martín Sauré

      Muchas gracias por el comentario. Me alegra que haya resultado claro y de fácil lectura, sin perder el respaldo científico.

  12. […] regular o el abandono del tabaquismo. En relación con este punto, invitamos al lector a revisar la introducción del Capítulo II, donde se describe con mayor detalle el impacto relativo de distintas intervenciones sobre la salud […]

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